Uno despierta un día promedio, a la hora promedio y con las expectativas promedio de un ser humano por así decirlo...promedio. De pronto y mientras te estiras para caer nuevamente en la almohada como si nada, algo suena en la cabeza, un tintineo tipo timbre, un sonido de aviso (metafóricamente hablando claro, las alucinaciones auditivas aún no se manifiestan) y sin esperarlo ni planificarlo, juacate! Se te viene un recuerdo a la cabeza. Ahí mismo lo que corresponde es saber de q tipo es y como tomar el susodicho flashback mañanero que te agarró desprevenido y con el ojo medio pegado.
Hay recuerdos de todo tipo, están los q te alegran la mañana y te sacan una sonrisa medio idiota q denota q andas en la luna de Paita saltando de nube en nube y pensando en esa persona con la q ya te imaginaste hace rato. De ahí también tenemos los negativos, esos que te hunden más en tu hueco cuando andas triste y te llenan de melancolía, alimentando la depre y soltando uno q otro moco q no sonaste. Por último no podemos dejar de lado los recuerdos q te hacen saltar en una de la cama y gritar despavorido esperando una respuesta “Chuuu, mi examen! mamá q hora eees??” No se si a todos, pero me ha pasado un par de veces y es una experiencia tragicómica bien desagradable. Supongo que deben haber muchos otros tipos, pero creo q en líneas generales esos son los más importantes y de los q me han tocado.
Pero en si, ¿Cuál es el dilema con los recuerdos? Creo q el detalle es que siempre están rondando, esperando la oportunidad para refrescar situaciones, algunas no tan agradables y cambiar repentinamente el ánimo del incauto al q atacan para bien o para mal. Y esto me puse a pensar uno de estos días producto de un recuerdo, pero con el proceso de pensar que escribo y quitarme la modorra para hacerlo, fácil una semana con la idea pegada por ahí.
Se me hace q recordar no tiene nadita de malo. Es cierto que algunas veces no ayuda, pero viéndolo desde un punto de vista más estable, parece lógico tener imágenes del pasado para poder vivir nuestro presente. Evidentemente hay que saberlos controlar y manejar para que no sean malignos y nos pongan tembleques, pero q ni q! lo saludable es lograr disfrutarlos y sentirse feliz con todo lo q hemos vivido, con esas personas q formaron parte de nuestro crecimiento y con las experiencias q marcaron la diferencia (dícese en este caso, viajes y circunstancias imborrables). Lo que si recomiendo es crear nuevos y buenos recuerdos, no para suplantar los existentes, pues siempre estarán presentes por lo importantes q son, pero si para continuar y ver q la vida…sigue su camino y q el mundo gira con o sin nosotros.
Entonces la consigna es aprovechar lo q la vida nos da y a recordar lo que fue y siempre será. Y para terminar usaré el sabio proverbio radial y q espero no tenga copyright porque me cuelgan: “Recordar es volver a vivir”, check please!
Hay recuerdos de todo tipo, están los q te alegran la mañana y te sacan una sonrisa medio idiota q denota q andas en la luna de Paita saltando de nube en nube y pensando en esa persona con la q ya te imaginaste hace rato. De ahí también tenemos los negativos, esos que te hunden más en tu hueco cuando andas triste y te llenan de melancolía, alimentando la depre y soltando uno q otro moco q no sonaste. Por último no podemos dejar de lado los recuerdos q te hacen saltar en una de la cama y gritar despavorido esperando una respuesta “Chuuu, mi examen! mamá q hora eees??” No se si a todos, pero me ha pasado un par de veces y es una experiencia tragicómica bien desagradable. Supongo que deben haber muchos otros tipos, pero creo q en líneas generales esos son los más importantes y de los q me han tocado.
Pero en si, ¿Cuál es el dilema con los recuerdos? Creo q el detalle es que siempre están rondando, esperando la oportunidad para refrescar situaciones, algunas no tan agradables y cambiar repentinamente el ánimo del incauto al q atacan para bien o para mal. Y esto me puse a pensar uno de estos días producto de un recuerdo, pero con el proceso de pensar que escribo y quitarme la modorra para hacerlo, fácil una semana con la idea pegada por ahí.
Se me hace q recordar no tiene nadita de malo. Es cierto que algunas veces no ayuda, pero viéndolo desde un punto de vista más estable, parece lógico tener imágenes del pasado para poder vivir nuestro presente. Evidentemente hay que saberlos controlar y manejar para que no sean malignos y nos pongan tembleques, pero q ni q! lo saludable es lograr disfrutarlos y sentirse feliz con todo lo q hemos vivido, con esas personas q formaron parte de nuestro crecimiento y con las experiencias q marcaron la diferencia (dícese en este caso, viajes y circunstancias imborrables). Lo que si recomiendo es crear nuevos y buenos recuerdos, no para suplantar los existentes, pues siempre estarán presentes por lo importantes q son, pero si para continuar y ver q la vida…sigue su camino y q el mundo gira con o sin nosotros.
Entonces la consigna es aprovechar lo q la vida nos da y a recordar lo que fue y siempre será. Y para terminar usaré el sabio proverbio radial y q espero no tenga copyright porque me cuelgan: “Recordar es volver a vivir”, check please!

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